miércoles, 17 de febrero de 2016

Sopas de ajo. Comida reconfortante (Cooking Challenge)

El otro día comentaba una antigua compañera de facultad en una visita a mi ciudad que Salamanca te enseña a relativizar el frío, eso y que tenemos la plaza más bonita del mundo. Cierto, nuestra plaza es la mejor y hace una rasca que solo se arregla metiéndose entre pecho y espalda algo ardiendo. La verdad es que este año hasta febrero no hemos tenido un invierno típico salmantino. Apenas hemos bajado de los cero grados y ese airecillo frío y puñetero que te hiela los huesos te pongas lo que te pongas de abrigo no ha llegado hasta hace unos días para alegría de los que cada día miraban la matanza colgada en el techo, que por esos aires son famosos nuestros embutidos. 




Bueno que me lío, eso, que apenas ha hecho frío, pero desde hace unos días, no necesitamos liftings, te bajas la bufanda a las 9 de la mañana en la calle y ese simple gesto te deja con la piel tersa y sin arrugas para una semana. Así que con este panorama comprenderán ustedes que hay que tirar de recetario tradicional y como parece que mi amiga Elvira sabía desde hace meses que iba a hacer esta rasca por estas fechas, pues nos pidió ideas para comidas reconfortantes y miren ustedes, nada mejor que una sopa de ajo de las de toda la vida por varios motivos: quita el frío, sabe a la comida de la abuela y no hay nada más sencillo. 

De pequeña las odiaba y ahora es un plato que me encanta lo que demuestra que el paladar suele mejorar con los años. Así que aquí van mis sopas de ajo al estilo tradicional, con una receta base de Simone Ortega que uso desde que hice mis primeras sopas pero a mi aire. 




No os perdáis las recetas reconfortantes de mis compañeras: Los cerezos en flor, Dit i Fet, Pikerita, El Olor del Café y CocinArte











  • Ingredientes:
  • Pan del día anterior en rebanadas finas. 
  • 3 dientes de ajo
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Pimentón dulce y picante
  • Litro y medio de agua (o caldo)
  • Dos huevos 
  • Jamón serrano en virutas
  • sal






  • Preparación:

  • Cortamos el pan a rebanadas finas. Es mejor si es un pan de hogaza de pueblo, pero sirve cualquiera. Cortaremos unos 150 o 200 gramos y lo reservamos. En una cazuela ponemos el aceite y rehogamos los ajos laminados, añadimos el pan y dejamos que se refría, cuando esté espolvoreamos con pimentón mientras removemos. Cuidado que el pimentón se quema enseguida y si eso ocurre amargará. Añadimos el agua, la sal y dejamos cocer. Para los huevos tenemos dos opciones, o servimos uno por persona, para lo que pondremos el huevo en una cazuela de barro individual y añadiremos el caldo bien caliente para que se cuaje allí mismo o todo mezclado como hago yo. Para esta segunda opción añadimos los huevos a la cazuela removiéndolos enseguida para que se rompan y se quede a hilos. 

  • Servimos la sopa en cazuelas de barro, ponemos un poco de jamón por arriba y a disfrutar... sopla, no te quemes... 

4 comentarios:

Elvira dijo...

Anís amiga! Tu método para hacerse liftings sin cirugía me chifla jajaja. Pues yo las sopas de ajo desde enana que soy una fan incondicional, es la sopa perfecta, barata, fácil, nutritiva y además deliciosa! Un diez amiga! Mil gracias por participar bella flor, un besazo!

La cocina de Cris y Laura dijo...

HAY QUE RICO¡¡¡¡ ME ENCANTA ESTA SOPA.
BESOS CRISYLAURA.

Lourdes Santos dijo...

Acabo de ver que no comenté esta entrada!! Pero bueno!!! Tan sumida en mis berenjenales estaba yo???
Me encanta la sopa de ajo y es un verdadero reconfortante en mi casa en muchas cenas de esas que llegas pelao de frío.
Bsss

Núria dijo...

Jopeee yo como la Piker... no me digas porqueé, pero me fui a tu entrada de las pizzas... seria mi subsconsciente.. EStas sopas tengo que probarlas yo.. que manera de reconfortar cuando hace frio..

Besos